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martes, 4 de mayo de 2010

DESPUES DE THE END: GREASE

Hace años mi hoy compañero de blog me dijo algo muy sabio: “En las películas suelen poner el “The end” justo en el mejor momento para los protagonistas y así lograr un final feliz, pero en la vida real no es así, no hay un “the end” y tras ese “final feliz” que podría haber sido, la vida sigue”. (bueno textualmente no me lo dijo así, pero más o menos).

Pues bien, ya que yo no puedo ponerle un “FIN” a la vida cuando más me interesa (o sí, pero como que paso), al menos sí le puedo dar continuidad a las películas ¿no?

Pues eso es lo que voy a intentar hacer, con más o menos éxito, imaginar qué les pasaría a los personajes de algunas de las películas más conocidas de la historia, si en vez de finalizar donde y cuando el director lo decidió, continuasen como continua la vida real.

Empecemos, por ejemplo, con GREASE:



Todos recordamos como al final Sandy y Danny se reconcilian y salen volando en un coche. Super enamorados.
Supuestamente, se van de vacaciones pues el curso ha finalizado. Sandy, cuero ajustado en ristre, ha conseguido amansar al chulito de su novio y le lleva con ella de vacaciones a su tierra natal, Australia. Por supuesto con toda la family.

En principio a Danny le parece una idea genial (pasar un mes en un país desconocido para él y la lado de su chica...), pero a medida que pasan los días la cosa se va complicando.
La meticona de la madre de Sandy queriendo que siempre coma algo más y dándole consejos sobre qué hacer, qué no hacer, dónde ir cada día y dónde es mejor ni acercarse,; el pesao de su padre queriéndole mostrar cada canguro y cada cactus del país; y los primitos, al principio tan rubios y tan majos ellos, todo el día dando el coñazo sin dejarles nunca a solas.

Sandy se ha vuelto a alisar el pelo, a poner faldas, color pastel, de niña buena y a decir “reconcholis”, "jolines" y "mecachis". Y además, como le veía tan mono a él con la chaquetilla de punto, le ha comprado unas cuantas camisas y americanas y le ha hecho dejar en Rydell su chupa de cuero.
Y, joder, todo eso es precisamente lo contrario de lo que acabó de convencerle para asentar la cabeza y ennoviarse...

Pero con mucho lo peor, la gota que ha terminado de llenar el vaso, es que ella le deje solo toda una tarde porque ha quedado a tomar el té con ¡su ex! “Es que hace mucho que no le veo. Además ahora es sólo un amigo y sólo vamos a contarnos qué tal nos va”
Qué sí, que Danny ya se sabe lo de “los amigos” y por ahí no pasa. Y mientras Sandy tetea con el pijo de su ex novio, Zuco no para de comerse la cabeza y de hervirle la sangre. Así, la olla a presión que es en ese momento su cabeza, estalla al regreso de su chica.
La bronca es de tal calibre que decide al día siguiente coger un avión de regreso a California.

Sandy totalmente deprimida no quiere regresar al final de las vacaciones y se va a estudiar a una Universidad de Sidney donde, cómo no, coincide de nuevo con su ex australiano con el que, pasados unos años, termina casándose.

Danny, con el mayor de los resquemores en sus adentros, busca a su regreso a Cha Cha DiGregorio, a la que acaba dejando preñada.

Y así, sin volverse a ver jamás, es como Danny Zuco y Sandra Olsson vivieron el restro de sus vidas, muchísimo más alejadas de lo que nos quisieron hacer creer.